Doce — el número
Más que un número: un símbolo de equilibrio, estructura y completitud.
Desde tiempos lejanos, y de modos lejanos, hasta los tiempos modernos, quienes practican lo sagrado han trabajado en grupos dentro de un círculo de protección. Un círculo no tiene principio ni fin; por eso, los practicantes trazan un círculo sagrado para representar el macrocosmos y el microcosmos y producir la forma de pensamiento que existe para proteger a quienes trabajan dentro del círculo.
Puede verse como un recipiente, que retiene dentro de su ring-pass-not la energía de trabajo y bloquea fuera las energías y entidades que no son bienvenidas. Nuestro mundo consiste en sonidos, luces y colores que vibran, y medimos el tiempo en ciclos con relojes, calendarios, ruedas zodiacales, etc.
Un círculo, pues, se ha usado durante milenios y tiene el poder de ciertos números. Para emprender un trabajo mágico y sagrado, combinaciones de personas, en formaciones concretas, el círculo tiene mayores protecciones y capacidad de trabajar con fuerzas de regeneración y energía que los individuos solos o en números azarosos. De ahí que tres, seis, nueve y el número definitivo de cierre, el doce, tengan una potencia especial para trabajar con energías espirituales y sagradas, y así ha sido desde Platón y antes.
Doce es el número de la completitud. Los números siempre han tenido un significado místico, y toda una ciencia se basó en esos significados. La gente cree que los números se vinculan con el alfabeto, las estrellas y las constelaciones. El número doce representaba las horas del día y de la noche, los meses del año y el zodíaco. Los sacerdotes sumerios dividieron primero el año en doce meses de unos treinta días cada uno, y su día tenía doce unidades, de modo que el número doce se convirtió en la unidad de división del tiempo.
Los doce profetas, los doce patriarcas, las doce tribus y los doce Apóstoles: cada grupo tiene un cierto significado oculto, pues cada uno se refiere al Duodécimo Divino, o Deidad Duodécuple, cuyas emanaciones se manifiestan en el Universo creado y tangible a través de doce canales individualizados ...
... Pues estos 12 (las tres sustancias, sal, azufre y mercurio) existentes en los cuatro mundos, como muestra la tabla, suman el número 12. Como estos 12 son los fundamentos de La Gran Obra (alquímica), se llaman en el Apocalipsis las doce piedras fundacionales de la ciudad sagrada.
He aquí un cuadro que muestra la importancia de los grupos de doce en la sabiduría védica.